Y yo…, ¿Cómo favorezco el rendimiento académico de mis hijos?

Frecuentemente se asocia el rendimiento académico a un valor cuantitativo basado en el saber. El número le da valor al trabajo y esfuerzo de los estudiantes. Sin embargo, el rendimiento no solo incluye el área del saber, sino las del “saber hacer” y “saber ser.” Desde está perspectiva es valioso preguntarse, ¿Cómo puedo influir de forma positiva en el rendimiento académico de mis hijos?

Uno de los factores que influyen en el rendimiento escolar es la motivación: ese motor personal que mueve, o no, a hacer algo. Los padres de familia deben estar conscientes de que cuando sus hijos no quieren hacer algo, tienen en sus manos la oportunidad perfecta para trabajar en su voluntad. Vencer los pequeños caprichos diarios, la pereza y la falta de ánimo los llevará a ser hombres y mujeres libres trayendo como valor agregado un mejor rendimiento académico.

La motivación intrínseca está movida por la voluntad; la extrínseca por la afectividad. El corazón es el mayor tesoro de la persona. Cuidarlo y custodiarlo como padres, no solo es una tarea, sino un deber que influirá de forma significativa al rendimiento. Prestar atención al estado de ánimo, a las experiencias que se viven día a día y a su mundo interior, permiten tener mayor estabilidad. Un carro sin gasolina no llegará a ninguna parte. Así de vital es la afectividad para el rendimiento. Solo se puede estar bien afuera si se está bien por dentro.

El tipo de autoridad que se ejerce en casa brindará oportunidades para formar pensadores divergentes con un buen manejo de “el saber” en sus dimensiones. Los padres autoritarios crían niños rígidos con creatividad escasa. El ambiente familiar no propicia la iniciativa y eso impide buscar soluciones y tomar decisiones. Los padres permisivos crían hijos a los que les falta regulación ya que dependen en gran medida de sus caprichos. La falta de parámetros genera inseguridad y los limita en la toma de decisiones a largo plazo. Ambos estilos de autoridad influyen de forma negativa en el rendimiento, pues se limita o extralimita la autonomía.

La autonomía es un excelente aliado en el rendimiento académico de los estudiantes pues incluye una buena dosis de motivación, confianza y estabilidad emocional. Los alumnos autónomos toman decisiones y aprenden de sus errores. Es así como el rendimiento de los estudiantes sirve como reflejo para los padres de la forma en que educan en afectividad, sociabilidad y autonomía. El uso de su libertad será fuente de elogios o reproches en su vida personal y en el rendimiento académico.

En Colegios APDE acompañamos a todas nuestras familias para que puedan formar hijos autónomos, alegres y capaces de hacer uso de su libertad responsablemente.

¿Qué responder si mi hijo me pregunta sobre sexo?

Hay temas que los padres de familia deben abordar con sus hijos como primeros educadores; y el asesor/profesor de Colegios APDE procura proporcionar algunas sugerencias en de acuerdo a la edad de los alumnos como las que se comparten en este artículo.

Al hablar de sexualidad es muy frecuente confundir las ideas y los términos, puede ser una de las principales razones por las que exista un temor al intentar responder una pregunta tan natural que resulta necesaria e inevitable, pero sobre todo insustituible para todo padre de familia pues, es un derecho único y reservado que debe iniciarse en el seno familiar y abordarse oportunamente.

La sexualidad debe abordarse con la mayor naturalidad posible teniendo presente que la persona humana es una realidad única y compleja, creada a imagen y semejanza de Dios, es un ser a la vez corporal y espiritual. La unidad del alma y del cuerpo es tan profunda que se debe considerar al alma como la «forma» del cuerpo, y es por el alma, la dimensión espiritual, que la materia que integra el cuerpo es una realidad corporal.

La sexualidad humana sobrepasa lo biológico, se relaciona con la afectividad, el amor y el placer; por eso es mejor abordarla en casa dentro de un ambiente sano, de plena confianza, en el que preguntar y hablar con sinceridad sea lo más normal. De esa forma permitirá comprender que la sexualidad está ordenada al amor conyugal, en la que se fomenta la recíproca donación para que ambos se enriquezcan con alegría-gratitud y orientada a la fecundidad.

Cuando surgen estas dudas tanto los niños como los adolescentes necesitan respeto por sus inquietudes y su cuerpo, pero sobre todo, información veraz y que debe proporcionarse de forma gradual dependiendo lo que esté despertando su interés en ese momento. Antes de responder es necesario indagar qué tanto sabe el niño o adolescente sobre el tema, estas dudas a temprana edad frecuentemente son consecuencia de una presión del medio.

No es necesario ser un experto en el tema, ni dar una gran explicación científica; se debe priorizar la educación del amor, de la afectividad, de la entrega de las personas, de la dignidad, del amor responsable, de la voluntad, de la fidelidad, de la verdad. El hablar de sexualidad con los hijos debe estar enfocado en lograr que sean personas capaces de amar y de ser amadas, pero para poder enseñar a amar se debe amar y los niños aprenderán del modelo de sus padres.

¿Cómo se forma la autoestima?

La autoestima es el valor personal de nosotros mismos, es la confianza en nosotros, en lo que podemos lograr, en nuestra capacidad de pensar, de tomar decisiones de vida y de búsqueda de la felicidad última el alcanzar el cielo. Todo esto teniendo como punto de partida la forma en que nos percibimos o identidad personal. Formamos la autoestima desde edades tempranas de lo que nos expresan nuestras figuras vinculantes principalmente nuestros padres, que nos dan información de cómo nos perciben y aprendemos a vernos así y actuamos en coherencia con ello.

Identidad Personal:

Es la percepción personal que adquirimos de toda la información que recibimos sobre nosotros mismos y que principalmente los padres validan. Todos vamos a ir validando nuestra identidad a través del juego y la socialización, de acuerdo con nuestra edad.

Medios:

  1. Auto reconocerse como punto de partida personal es conocernos, es saber que fortalezas y oportunidades de mejora tenemos y lo más importante es usar nuestras fortalezas para mejorar nuestras oportunidades de mejora.
  2. Cuando hablamos a otra persona hijo, alumno, familiar o amigo, siempre recordemos el usar expresiones adecuadas como: usar aún no lo logras, tú puedes, te muestras… por… pero podrías hacer…, Lo irás logrando…planifica tu día y evalúa si lo has logrado etc. Todas son expresiones de cambio y flexibilidad para lograr bienestar personal.
  3. Alimentar la identidad de las personas que nos rodean con información constructiva, en forma gradual, le permite ir cambiando de acuerdo con su edad y necesidades de afrontamiento, lo que el ambiente le solicita.
  4. Conocer nuestras fortalezas y oportunidades de mejora, son la clave de formar y construir una adecuada autoestima.

Estos y otros consejos son compartidos con los padres de familia en las entrevistas con el asesor educativo de cada uno de nuestros alumnos en Colegios APDE.

Corregir a los hijos con amor

Actualmente muchos padres de familia vivimos rutinas cada vez más complejas que, poco a poco van restando tiempo y energía para nuestros pequeños en casa, también podemos ser menos tolerantes o muy consentidores haciéndonos oscilar entre ser autoritarios y/o permisivos.

Claramente ninguna postura llevándola al extremo dará resultados positivos: la autoridad impuesta, la agresión verbal o física y los castigos muy severos pueden provocar que nuestros hijos acumulen resentimientos que en un futuro perjudicaran sus relaciones interpersonales, volviéndose adolescentes e incluso adultos inseguros, temerosos y posiblemente violentos; en contraparte la complacencia constante formará personas inmaduras, dependientes, ansiosas por resultados inmediatos, poco persistentes e inconstantes en sus relaciones.

Corregir a los hijos con amor, respeto y confianza nos permitirá encontrar el punto de equilibrio para guiarlos en su desarrollo personal. “La disciplina es el segundo mejor regalo que los padres pueden darles a sus hijos, el amor, obviamente, el primero” T.Berry brazelton y Joshua D.Sparrow.
Si un niño hace algo que ya se le había advertido que no hiciera, será mucho más difícil mantener la calma, tomarse unos minutos antes de reaccionar dará la serenidad para poder conversar con él sobre su conducta sin dejar de ser firme, explicándole cuáles son las consecuencias de sus acciones, dará paso a que comprenda que todo lo que hace puede dañar a otras personas.

Elegir el momento adecuado para llamarle la atención es de mucha importancia. Esperar demasiado para corregirlo porque le pegó a su hermano, probablemente no sea la mejor idea ya que no recordará lo que pasó, pero en ocasiones convendrá esperar para no actuar motivados por el enojo.

En la búsqueda de una consecuencia constructiva, darle la oportunidad de explicarse será de mucha ayuda. Preguntar ¿por qué lo hiciste? (con tono amoroso), abrirá el camino para que sea consciente de su comportamiento y aprenderá a reconocer y rectificar sus errores. Prestarle toda la atención será crucial para comprender el contexto bajo el cual se encontraba y dirigirle hacia la reflexión.

Corregir a nuestros hijos con amor siempre será, por mucho, mejor que una descarga de estrés acumulado, que engañosamente nos hará creer que estamos siendo firmes.

En conclusión, un niño será disciplinado mientras se sienta escuchado, amado, respetado, se le reconozcan sus logros y exista coherencia entre las reglas y normas que debe vivirse en casa y con el ejemplo que sus padres deben procurar.

En Colegios APDE el acompañamiento a cada alumno es de suma importancia para su crecimiento personal y, como los mejores aliados de las familias, reforzamos la importancia que tiene papá y mamá en la vida de los hijos como primeros educadores.

¿Cómo ayudar a mi hijo con sus tareas?

Después de más de 30 años de experiencia he escuchado con frecuencia a los padres de familia sus preocupaciones por la cantidad o calidad de las tareas de parte de los profesores, pero hoy tengo la oportunidad como docente de compartirles lo que veo cuando recibo una tarea, y les compartiré algunos tips para ayudar a sus hijos con las tareas.

Comienzo comentándoles que la mejor forma de ayudar a sus hijos con este tema es: NO haciéndole la tarea. Cuando su hijo hace su tarea está desarrollando varias virtudes que son imperceptibles, pero que lo ayudarán a lo largo de su vida, trabaja el orden desde el preciso momento en que se sienta con sus materiales a utilizar, aprende a priorizar cuál tarea debe hacer primero, y toma decisiones que le ayudarán a formar su criterio.

Su hijo además aprenderá que hacer la tarea es el primer paso cuando estudia para un verificador de logro, y desarrolla la perseverancia cuando la tarea tiene un grado de dificultad; no necesariamente significa que las maestras no hayamos explicado, deseamos que su hija aprenda a enfrentarse a desafíos y desarrolle fortaleza e iniciativa; no pasa nada si se equivoca, nosotras la acompañaremos para que aprendan a corregir lo que es necesario.

Ayuden a sus hijos motivándolos a trabajar solos, y hágales saber que la nota no es lo más importante; sino que a través de su esfuerzo, tiempo y dedicación aprenderán la obra bien hecha y eso la hará exitosa en su vida.

Cuando todos empezamos a ver las tareas de esa forma, como las vemos los docentes, se vuelven cargas ligeras, que les desarrollarán las competencias necesarias para que puedan afrontar los retos que se les presentarán en la vida, no importa que su hija tenga 6 ó 16 años; las tareas las forjan, ustedes, motívenlos; que a nosotros los maestros, nos tocará la parte más difícil, calificarlas; y al hacer, sabremos cómo apoyarlos y orientarlos de la mejor manera posible.

Para Colegios APDE la labor docente también busca la formación humana para que cada uno de sus alumnos adquiera esas habilidades, destrezas, actitudes y aptitudes que les permitan ser cada día mejores personas.

Responsabilidad Social: una forma de vida

Hace algunos años tuve la oportunidad de participar en Washington en un encuentro del Banco Mundial sobre la “Responsabilidad Social Empresarial”. En esa ocasión se presentaron las experiencias de cuatro países relacionadas con este concepto, que estaba siendo impulsado por el organismo internacional.

Los representantes de Angola expusieron su experiencia en el sector de la industria del aceite. Pretendían que las compañías extranjeras invirtieran en el país y al mismo tiempo se crearan oportunidades laborales, impulsando un programa de contratación local que permitiera el desarrollo de competencias nacionales en el sector. Vietnam presentó el programa de fabricación doméstica de zapatos, en el que pretendían establecer un código de conducta para asegurar sus contratos internacionales y apoyar a los afectados por las inundaciones. Filipinas habló de su experiencia en el sector de la industria minera y sus precauciones ante el impacto socioeconómico y medioambiental, con una interesante participación de la comunidad. Por último, el cuarto país expuso su experiencia centroamericana sobre la participación del sector productivo en apoyo al desarrollo educativo, para impulsar la competitividad a largo plazo, mejorando así su capital humano.

Pude comprobar que el concepto de “Responsabilidad Social” se venía desarrollando con aplicaciones a diversas instancias: empresas, familias, personas, instituciones, etc.

Al considerar el tema podemos concluir que se trata de un término amplio, directamente relacionado al compromiso que todos tenemos con la sociedad en que nos desenvolvemos. La persona, la familia, la escuela y la empresa tienen una responsabilidad con el mundo que les rodea. Así como el presidente de la nación tiene responsabilidad sobre sus decisiones, ya que pueden afectar a cientos de millones de personas; así también el maestro tiene una gran responsabilidad sobre el aprendizaje de sus alumnos, los padres de familia sobre la formación de los hijos, el empresario sobre el bienestar de sus empleados y los trabajadores con el desarrollo de la empresa. Todas nuestras acciones tienen una causa y un efecto, un motivo y una satisfacción, un objetivo y un resultado.

Esta “Responsabilidad Social” va más allá del deseo de solidaridad, de las acciones filantrópicas, de las obras propias de la caridad o de la aplicación de los principios de la justicia. No es simplemente un medio para callar la conciencia, ni una consecuencia directa de la globalización. Se trata de una profunda convicción sobre el compromiso con las personas, los ambientes, las instituciones con las que nos relacionamos y el país en donde nacimos y vivimos.

Sin duda que el concepto y principio de “Responsabilidad Social” debería convertirse en una forma de vida, un estilo de pensamiento, una cultura de actuación, un comportamiento permanente con aplicaciones directas y prácticas en la vida diaria. Por ejemplo, si para cada una de nuestras acciones nos acostumbramos a pensar y considerar en las consecuencias que tendrá para los demás, estaríamos siempre pendiente de los efectos que pueden tener hasta las actividades que parecen irrelevantes. Imaginemos los efectos positivos si, al llegar con nuestro vehículo a un lugar, lo estacionamos pensando en las consecuencias que podría si estacionamos estorbando a alguien; o si colocamos las cosas en su lugar pensando en que el próximo en usarlas las encuentre sin dificultad. En fin, puede haber muchas aplicaciones prácticas, sencillas y complejas, pequeñas y grandes, con un impacto moderado o de inmensas proporciones, si decidimos que nuestra forma de vida respete los principios de la “Responsabilidad Social”.

Si tuviéramos más conciencia sobre la responsabilidad de nuestros actos y su impacto en quienes nos rodean, promoveríamos una mejor calidad de vida en nuestra sociedad y no necesitaríamos tanta intervención de instancias como las oficinas de defensorías o protección de los consumidores, de los niños y de la mujer.

¿Cómo enfrentar los retos de una clase virtual?

El uso de herramientas educativas digitales ha incrementado, desde el inicio de esta pandemia, ya que son parte esencial de la educación virtual, cuando hablamos de estas, inmediatamente nos vienen a la mente las plataformas a través que se imparten, las aplicaciones y/o programas que utilizan los docentes para lograr la atención esperada por parte de los alumnos en su proceso de aprendizaje.

Después de más de un año de encontrarnos en este sistema de enseñanza, se han identificado algunos puntos de mejora para lograr que este tiempo frente a la pantalla sean efectivos, tanto para el docente como para los alumnos.

Un aspecto es el tiempo estimado de clase y la edad de los alumnos, ya que de eso dependerá el aprovechar al máximo los recursos digitales y ayudar a potenciar la autonomía. Se les puede apoyar al tener todo su material listo, así como verificar que el lugar donde estará recibiendo su clase esté libre de distractores. En caso de que un alumno comparta un espacio con más personas es prudente el tener auriculares para que pueda concentrarse durante la clase.

El docente implementa el uso de herramientas o actividades que exigen la participación por parte del alumno para que él sea el creador de este nuevo conocimiento, así el no sentirá que esta frente a un monitor, sino en un espacio en donde es parte esencial. Se puede motivar que él participe preguntando en casa: cuál fue la opinión que el aportó o qué dudas consultó al docente, siempre recordando la importancia de una participación que siga las indicaciones dadas por el docente.

El maestro debe publicar siempre ejercicios extra y material de estudios que se pueda descargar con anticipación; ya que el internet es impredecible, y en ocasiones podrían surgir alguna falla de internet.

El impartir clases virtuales ha generado en el docente y el alumno un proceso acelerado de aprendizaje del mundo digital; se ha reconocido que para lograr su efectividad es necesario establecer un ambiente en donde ambas partes se sientan como si estuvieran en un salón de clases presencial.

La modalidad en línea ha sido una nueva experiencia para toda nuestra comunidad educativa en Colegios APDE, y por ello, estamos procurando estar a la vanguardia de las nuevas herramientas tecnológicas para que nuestro Proyecto Educativo continúe como se ha procurado y con las mejores metodologías a lo largo de los años.

5 juegos que desarrollan el potencial de los niños del pre escolar

En las pre primarias de Colegios APDE el juego es uno de los medios que enriquece y fortalece el aprendizaje significativo de los niños y por ello este tipo de actividades son esenciales en la vida escolar de cada uno de nuestros estudiantes.

Se ha demostrado científicamente que jugar puede mejorar las capacidades de los niños notablemente. Planificar, organizar, llevarse bien con otros y regular sus emociones, son algunas de las muchas habilidades que el juego puede desarrollar.

Además, el juego puede ayudar con el desarrollo del lenguaje, las destrezas matemáticas, sociales e incluso puede ser de mucho beneficio para sobrellevar el estrés.

Te dejamos algunos ejemplos de juegos que puedes practicar en casa junto con sus beneficios:

  1. Memoria: mejora la capacidad de concentración y la memoria visual y, potencia el desarrollo del lenguaje.
  2. Mímica: ayuda a controlar mejor sus movimientos mejorando su coordinación, desarrolla habilidades sociales ya que es una actividad que puede hacerse en grupo.
  3. Lotería: desarrolla la imaginación, la atención y la resolución de problemas.
  4. Escondite: es un juego ideal para practicar el pensamiento crítico. Hace que el cerebro tanto del niño que se esconde, como del niño que busca a los demás. A medida que jueguen más veces, pondrán a prueba su imaginación al buscar lugares diferentes e innovadores para esconderse.
  5. Pictionary: pone en práctica la motricidad fina, desarrolla la creatividad y la imaginación.

El juego libre es otro tipo de juego muy importante en la etapa del pre escolar. Éste es el que surge de forma espontánea sin ser dirigido ni interferido por un adulto. De este modo, el niño asimila su entorno, sus vivencias y las interioriza. Imita comportamientos y roles observados en los adultos que lo rodean. En este tipo de juego, es una buena idea dejar que los niños tomen el control ya que ellos aprenden mejor cuando están interesados en una actividad. De este modo, puedes usar su interés para ayudarlo a aprender algo nuevo. Y, durante este proceso, podemos pedirles que describan lo que está pasando ya que es una buena manera de mostrar interés y ayudarlo a practicar destrezas de lenguaje. Por ejemplo, si el niño está jugando a ser veterinario, podríamos preguntarle “¿Qué le paso al perrito?”, “¿Cómo podemos ayudarlo?”.

“Jugar no es un descanso del aprendizaje. Es un aprendizaje interminable» – Gloria Eugenia Calderón Menendez.

La importancia de la coherencia de la vida familiar con el colegio

Al dirigirse a los padres de familia en temas educativos de los hijos no puede faltar que venga a la memoria la pregunta que le hace a los novios el sacerdote ¨ ¿Están dispuestos a recibir de Dios responsable y amorosamente los hijos, y a educarlos? ¨ esa pregunta, les abre a los padres la puerta a una nueva vida, en donde deberán decidir no solo por si mismos, si no en función de una nueva persona.

Cuando nacen los hijos, en medio de la alegría, también se piensa en qué tipo de educación se quiere para ese nuevo ser y se dispone de una gama de opciones, rápidamente se entabla una ¨consulta popular¨ entre esposos, abuelos y familiares, para conocer su opinión sobre el tema. Es frecuente dar una mirada al pasado y visualizar a los hijos estudiando y jugando en las mismas aulas y patios donde alguna vez estuvieron los padres.

Es indudable que es una de las decisiones trascendentales que como padres se debe tomar, por lo que se debe pensar en un colegio que le dé continuidad a los valores, modales y educación que, como primera escuela doméstica, se le ha dado a los hijos en el seno familiar, sin olvidar, que al decir continuidad conlleva que los padres deben procurar que la vida familiar se una con la vida del colegio para que los hijos observen que lo que se dice en casa, se reafirma en el colegio.

Es indispensable, en el momento de elegir una institución educativa, que los padres conozcan el ideario y que se den a la tarea de investigar con otras familias sobre su experiencia en esa institución. Una vez tomada la decisión surge la necesidad de brindar el apoyo necesario al colegio o centro educativo para que éste pueda desarrollar el plan que se ha trazado para instruir y formar a sus alumnos.

El apoyo que se dé al colegio debe ser asertivo y participativo. En un centro educativo se inscribe a la familia y no solo al alumno y cuando se inscribe a la familia, la institución responde siempre formando con prioridad a los padres, luego a los docentes, para que sean estos los que desde casa y el aula les marquen el camino a seguir a los educandos. En consecuencia, el alumno no debe percibir ninguna diferencia entre la formación del colegio y la casa.

Por lo anterior, en Colegios APDE padres, profesores y alumnos formamos parte de esa comunidad educativa que permite la formación humana, espiritual y académica que nos caracteriza.

Mi hijo aún no habla ¿Qué debo de hacer?

La adquisición del lenguaje es un proceso o habilidad que traemos consigo mismos desde nuestro nacimiento y que el ambiente a través del modelado continuo ayuda a desarrollarse; esto quiere decir que padres que platican y hablan a sus hijos, aunque aún no exista lenguaje, irán guardando imágenes auditivas de palabras que expresan sentido a su vida y que en algún momento al fortalecer sus órganos fonoarticulatorios por el proceso madurativo natural irán emitiendo luego de haberlas guardado por algún tiempo no determinado.

Platicar con ellos y no de ellos es la mejor práctica que podamos tener para estimularles, jugar con las vocales con emisiones largas y cortas, cantar y cantar repitiendo estribillos son medios comunes y fáciles de implementar en el diario de una familia.

Hazlo en casa:

  1. Aprovecha a hablarle siempre, en todo momento no esperes que te conteste estará fortaleciendo imágenes acústicas de las palabras y comprensión de lo que le dices.
  2. Cántale canciones y poco a poco irá imitando lo que tú le cantas.
  3. Practica ejercicios para la correcta respiración, tomar suficiente aire para empezar hablar ayuda a mejorar la articulación, modulación y fluidez.
  4. Enséñale a soplar con aire expulsado por la boca: papeles pequeños, pedacitos de lana, pelotas livianas, servilletas, etc.
  5. Apaguen velas encendidas, colocadas a diferentes distancias.
  6. Toquen trompetas, silbatos, pitos, etc.
  7. Coloca un espejo pequeño debajo de tus fosas nasales y enséñale, hazle notar que el espejo se empaña por su respiración.
  8. Hagan burbujas de jabón, lo más lejos que se pueda de sus bocas.
  9. Haz que sople a través de una pajilla hacia un vaso con agua, haciendo borbotones, enséñale tu primero.
  10. Infla ambas mejillas y saca el aire al mismo tiempo de ambas y luego pídele que lo haga.
  11. Infla primero una mejilla y luego la otra, sacando el aire al mismo tiempo y luego pídele que lo haga.

El Proyecto Educativo de Colegios APDE favorece este tipo de recomendaciones y otras más en la medida que nuestros alumnos van desarrollándose en lo fisiológico, humano, académico y espiritual a lo largo de su vida escolar.