Responsabilidad Social: una forma de vida

Hace algunos años tuve la oportunidad de participar en Washington en un encuentro del Banco Mundial sobre la “Responsabilidad Social Empresarial”. En esa ocasión se presentaron las experiencias de cuatro países relacionadas con este concepto, que estaba siendo impulsado por el organismo internacional.

Los representantes de Angola expusieron su experiencia en el sector de la industria del aceite. Pretendían que las compañías extranjeras invirtieran en el país y al mismo tiempo se crearan oportunidades laborales, impulsando un programa de contratación local que permitiera el desarrollo de competencias nacionales en el sector. Vietnam presentó el programa de fabricación doméstica de zapatos, en el que pretendían establecer un código de conducta para asegurar sus contratos internacionales y apoyar a los afectados por las inundaciones. Filipinas habló de su experiencia en el sector de la industria minera y sus precauciones ante el impacto socioeconómico y medioambiental, con una interesante participación de la comunidad. Por último, el cuarto país expuso su experiencia centroamericana sobre la participación del sector productivo en apoyo al desarrollo educativo, para impulsar la competitividad a largo plazo, mejorando así su capital humano.

Pude comprobar que el concepto de “Responsabilidad Social” se venía desarrollando con aplicaciones a diversas instancias: empresas, familias, personas, instituciones, etc.

Al considerar el tema podemos concluir que se trata de un término amplio, directamente relacionado al compromiso que todos tenemos con la sociedad en que nos desenvolvemos. La persona, la familia, la escuela y la empresa tienen una responsabilidad con el mundo que les rodea. Así como el presidente de la nación tiene responsabilidad sobre sus decisiones, ya que pueden afectar a cientos de millones de personas; así también el maestro tiene una gran responsabilidad sobre el aprendizaje de sus alumnos, los padres de familia sobre la formación de los hijos, el empresario sobre el bienestar de sus empleados y los trabajadores con el desarrollo de la empresa. Todas nuestras acciones tienen una causa y un efecto, un motivo y una satisfacción, un objetivo y un resultado.

Esta “Responsabilidad Social” va más allá del deseo de solidaridad, de las acciones filantrópicas, de las obras propias de la caridad o de la aplicación de los principios de la justicia. No es simplemente un medio para callar la conciencia, ni una consecuencia directa de la globalización. Se trata de una profunda convicción sobre el compromiso con las personas, los ambientes, las instituciones con las que nos relacionamos y el país en donde nacimos y vivimos.

Sin duda que el concepto y principio de “Responsabilidad Social” debería convertirse en una forma de vida, un estilo de pensamiento, una cultura de actuación, un comportamiento permanente con aplicaciones directas y prácticas en la vida diaria. Por ejemplo, si para cada una de nuestras acciones nos acostumbramos a pensar y considerar en las consecuencias que tendrá para los demás, estaríamos siempre pendiente de los efectos que pueden tener hasta las actividades que parecen irrelevantes. Imaginemos los efectos positivos si, al llegar con nuestro vehículo a un lugar, lo estacionamos pensando en las consecuencias que podría si estacionamos estorbando a alguien; o si colocamos las cosas en su lugar pensando en que el próximo en usarlas las encuentre sin dificultad. En fin, puede haber muchas aplicaciones prácticas, sencillas y complejas, pequeñas y grandes, con un impacto moderado o de inmensas proporciones, si decidimos que nuestra forma de vida respete los principios de la “Responsabilidad Social”.

Si tuviéramos más conciencia sobre la responsabilidad de nuestros actos y su impacto en quienes nos rodean, promoveríamos una mejor calidad de vida en nuestra sociedad y no necesitaríamos tanta intervención de instancias como las oficinas de defensorías o protección de los consumidores, de los niños y de la mujer.

¿Cómo enfrentar los retos de una clase virtual?

El uso de herramientas educativas digitales ha incrementado, desde el inicio de esta pandemia, ya que son parte esencial de la educación virtual, cuando hablamos de estas, inmediatamente nos vienen a la mente las plataformas a través que se imparten, las aplicaciones y/o programas que utilizan los docentes para lograr la atención esperada por parte de los alumnos en su proceso de aprendizaje.

Después de más de un año de encontrarnos en este sistema de enseñanza, se han identificado algunos puntos de mejora para lograr que este tiempo frente a la pantalla sean efectivos, tanto para el docente como para los alumnos.

Un aspecto es el tiempo estimado de clase y la edad de los alumnos, ya que de eso dependerá el aprovechar al máximo los recursos digitales y ayudar a potenciar la autonomía. Se les puede apoyar al tener todo su material listo, así como verificar que el lugar donde estará recibiendo su clase esté libre de distractores. En caso de que un alumno comparta un espacio con más personas es prudente el tener auriculares para que pueda concentrarse durante la clase.

El docente implementa el uso de herramientas o actividades que exigen la participación por parte del alumno para que él sea el creador de este nuevo conocimiento, así el no sentirá que esta frente a un monitor, sino en un espacio en donde es parte esencial. Se puede motivar que él participe preguntando en casa: cuál fue la opinión que el aportó o qué dudas consultó al docente, siempre recordando la importancia de una participación que siga las indicaciones dadas por el docente.

El maestro debe publicar siempre ejercicios extra y material de estudios que se pueda descargar con anticipación; ya que el internet es impredecible, y en ocasiones podrían surgir alguna falla de internet.

El impartir clases virtuales ha generado en el docente y el alumno un proceso acelerado de aprendizaje del mundo digital; se ha reconocido que para lograr su efectividad es necesario establecer un ambiente en donde ambas partes se sientan como si estuvieran en un salón de clases presencial.

La modalidad en línea ha sido una nueva experiencia para toda nuestra comunidad educativa en Colegios APDE, y por ello, estamos procurando estar a la vanguardia de las nuevas herramientas tecnológicas para que nuestro Proyecto Educativo continúe como se ha procurado y con las mejores metodologías a lo largo de los años.

5 juegos que desarrollan el potencial de los niños del pre escolar

En las pre primarias de Colegios APDE el juego es uno de los medios que enriquece y fortalece el aprendizaje significativo de los niños y por ello este tipo de actividades son esenciales en la vida escolar de cada uno de nuestros estudiantes.

Se ha demostrado científicamente que jugar puede mejorar las capacidades de los niños notablemente. Planificar, organizar, llevarse bien con otros y regular sus emociones, son algunas de las muchas habilidades que el juego puede desarrollar.

Además, el juego puede ayudar con el desarrollo del lenguaje, las destrezas matemáticas, sociales e incluso puede ser de mucho beneficio para sobrellevar el estrés.

Te dejamos algunos ejemplos de juegos que puedes practicar en casa junto con sus beneficios:

  1. Memoria: mejora la capacidad de concentración y la memoria visual y, potencia el desarrollo del lenguaje.
  2. Mímica: ayuda a controlar mejor sus movimientos mejorando su coordinación, desarrolla habilidades sociales ya que es una actividad que puede hacerse en grupo.
  3. Lotería: desarrolla la imaginación, la atención y la resolución de problemas.
  4. Escondite: es un juego ideal para practicar el pensamiento crítico. Hace que el cerebro tanto del niño que se esconde, como del niño que busca a los demás. A medida que jueguen más veces, pondrán a prueba su imaginación al buscar lugares diferentes e innovadores para esconderse.
  5. Pictionary: pone en práctica la motricidad fina, desarrolla la creatividad y la imaginación.

El juego libre es otro tipo de juego muy importante en la etapa del pre escolar. Éste es el que surge de forma espontánea sin ser dirigido ni interferido por un adulto. De este modo, el niño asimila su entorno, sus vivencias y las interioriza. Imita comportamientos y roles observados en los adultos que lo rodean. En este tipo de juego, es una buena idea dejar que los niños tomen el control ya que ellos aprenden mejor cuando están interesados en una actividad. De este modo, puedes usar su interés para ayudarlo a aprender algo nuevo. Y, durante este proceso, podemos pedirles que describan lo que está pasando ya que es una buena manera de mostrar interés y ayudarlo a practicar destrezas de lenguaje. Por ejemplo, si el niño está jugando a ser veterinario, podríamos preguntarle “¿Qué le paso al perrito?”, “¿Cómo podemos ayudarlo?”.

“Jugar no es un descanso del aprendizaje. Es un aprendizaje interminable» – Gloria Eugenia Calderón Menendez.

La importancia de la coherencia de la vida familiar con el colegio

Al dirigirse a los padres de familia en temas educativos de los hijos no puede faltar que venga a la memoria la pregunta que le hace a los novios el sacerdote ¨ ¿Están dispuestos a recibir de Dios responsable y amorosamente los hijos, y a educarlos? ¨ esa pregunta, les abre a los padres la puerta a una nueva vida, en donde deberán decidir no solo por si mismos, si no en función de una nueva persona.

Cuando nacen los hijos, en medio de la alegría, también se piensa en qué tipo de educación se quiere para ese nuevo ser y se dispone de una gama de opciones, rápidamente se entabla una ¨consulta popular¨ entre esposos, abuelos y familiares, para conocer su opinión sobre el tema. Es frecuente dar una mirada al pasado y visualizar a los hijos estudiando y jugando en las mismas aulas y patios donde alguna vez estuvieron los padres.

Es indudable que es una de las decisiones trascendentales que como padres se debe tomar, por lo que se debe pensar en un colegio que le dé continuidad a los valores, modales y educación que, como primera escuela doméstica, se le ha dado a los hijos en el seno familiar, sin olvidar, que al decir continuidad conlleva que los padres deben procurar que la vida familiar se una con la vida del colegio para que los hijos observen que lo que se dice en casa, se reafirma en el colegio.

Es indispensable, en el momento de elegir una institución educativa, que los padres conozcan el ideario y que se den a la tarea de investigar con otras familias sobre su experiencia en esa institución. Una vez tomada la decisión surge la necesidad de brindar el apoyo necesario al colegio o centro educativo para que éste pueda desarrollar el plan que se ha trazado para instruir y formar a sus alumnos.

El apoyo que se dé al colegio debe ser asertivo y participativo. En un centro educativo se inscribe a la familia y no solo al alumno y cuando se inscribe a la familia, la institución responde siempre formando con prioridad a los padres, luego a los docentes, para que sean estos los que desde casa y el aula les marquen el camino a seguir a los educandos. En consecuencia, el alumno no debe percibir ninguna diferencia entre la formación del colegio y la casa.

Por lo anterior, en Colegios APDE padres, profesores y alumnos formamos parte de esa comunidad educativa que permite la formación humana, espiritual y académica que nos caracteriza.

Mi hijo aún no habla ¿Qué debo de hacer?

La adquisición del lenguaje es un proceso o habilidad que traemos consigo mismos desde nuestro nacimiento y que el ambiente a través del modelado continuo ayuda a desarrollarse; esto quiere decir que padres que platican y hablan a sus hijos, aunque aún no exista lenguaje, irán guardando imágenes auditivas de palabras que expresan sentido a su vida y que en algún momento al fortalecer sus órganos fonoarticulatorios por el proceso madurativo natural irán emitiendo luego de haberlas guardado por algún tiempo no determinado.

Platicar con ellos y no de ellos es la mejor práctica que podamos tener para estimularles, jugar con las vocales con emisiones largas y cortas, cantar y cantar repitiendo estribillos son medios comunes y fáciles de implementar en el diario de una familia.

Hazlo en casa:

  1. Aprovecha a hablarle siempre, en todo momento no esperes que te conteste estará fortaleciendo imágenes acústicas de las palabras y comprensión de lo que le dices.
  2. Cántale canciones y poco a poco irá imitando lo que tú le cantas.
  3. Practica ejercicios para la correcta respiración, tomar suficiente aire para empezar hablar ayuda a mejorar la articulación, modulación y fluidez.
  4. Enséñale a soplar con aire expulsado por la boca: papeles pequeños, pedacitos de lana, pelotas livianas, servilletas, etc.
  5. Apaguen velas encendidas, colocadas a diferentes distancias.
  6. Toquen trompetas, silbatos, pitos, etc.
  7. Coloca un espejo pequeño debajo de tus fosas nasales y enséñale, hazle notar que el espejo se empaña por su respiración.
  8. Hagan burbujas de jabón, lo más lejos que se pueda de sus bocas.
  9. Haz que sople a través de una pajilla hacia un vaso con agua, haciendo borbotones, enséñale tu primero.
  10. Infla ambas mejillas y saca el aire al mismo tiempo de ambas y luego pídele que lo haga.
  11. Infla primero una mejilla y luego la otra, sacando el aire al mismo tiempo y luego pídele que lo haga.

El Proyecto Educativo de Colegios APDE favorece este tipo de recomendaciones y otras más en la medida que nuestros alumnos van desarrollándose en lo fisiológico, humano, académico y espiritual a lo largo de su vida escolar.

¿En cuánto tiempo se debe adaptar mi hijo al preescolar?

Cuando hablamos de adaptación, se puede decir que es un proceso para acomodarse a un cambio, el cual lleva un tiempo determinado para lograrlo. El inicio al preescolar, para un niño es un cambio radical, debido a que existen muchos factores diferentes a los que estaba acostumbrado.

Entre los factores están un nuevo ambiente, un grupo de compañeros de la misma edad, una persona diferente para el cuidado, más personas en su entorno inmediato, una nueva rutina y horario de alimentación distinta.

Entonces, debemos tomar en cuenta que no existe un tiempo determinado para la adaptación de un niño al preescolar, se puede dar en una semana o incluso uno o dos meses y en ocasiones hay niños que, desde el primer día, sienten comodidad. Lo importante es que los adultos que se encuentren en su entorno faciliten el proceso, para que el niño poco a poco se adapte de la mejor manera.

Eso quiere decir que tú, como padre o madre de familia juegas un papel muy importante en el proceso de adaptación de tu hijo o hija, por eso es esencial que logres manejar tus emociones adecuadamente para que, lo que transmitas sea seguridad y alegría. Esto facilitará a que el niño o la niña sienta tranquilidad hacia el lugar al cual asistirá.

A continuación, enlistaremos algunos consejos que te pueden ser útiles para lograr el proceso de adaptación al preescolar:

  • Contarle con anterioridad a tu hijo o hija, que asistirá al preescolar. De preferencia realizar una vistita para conocer las instalaciones y a las personas con quiénes se relacionará próximamente.
  • Preparar juntos, sus pertenencias (uniforme, mochila, lonchera y útiles).
  • Los padres deben de controlar las emociones como, por ejemplo, los nervios, el llanto o la nostalgia. Debido a que se contagia al niño con dichas emociones.
  • Los padres deben de hablar a los niños siempre con la verdad, esto incluye el poder contarles que asistirán al preescolar, que ellos se quedaran unas horas junto a sus maestras y compañeritos, pero que luego ellos pasaran a recogerlos.
  • Ayuda mucho pasar a recogerlos a la hora indicada en el horario, ya que, si tardamos más, lo único que lograremos es crear ansiedad, al ver que llegan por los otros compañeros y por ellos no.

Nota importante: todos los niños son distintos, lo que hace que cada uno se adapte en tiempos diferentes. Es muy importante no compararlos con ninguno de sus compañeros, ni con los hermanos.

Estas y otras recomendaciones se le facilitan a todos los padres de familiar en las entrevistas de asesoramiento familiar que Colegios APDE tiene a disposición para esa atención personalizada que cada uno de nuestros alumnos requiere a lo largo del ciclo escolar, conforme a sus edades y para sean una mejor versión de ellos mismos cada día.

¿Cómo tratar el tema del sí a la vida con adolescentes?

Con temas de esta índole, es indispensable que la verdad vaya acompañada con la caridad. Hay ocasiones en que la importancia de la vida se queda fuera de marco de la realidad cuando se aborda el tema de este título y, por ello, se necesita tener presente el Valor de cada vida y que la juventud lo comprenda, cuide y defienda.

Para abordar estos temas con nuestros hijos, tenemos que estar conscientes que ellos ya recibieron información por medio de redes sociales acerca de las tendencias, saben exactamente qué está pasando en el mundo y conocen las posturas, tanto de los que están a favor como los que están en contra.

Ellos ya conocen los argumentos cajoneros, tales como: “en caso de violación la mama sufre…” o ¿qué harías si fuera tu hija…?, y también conocen los ataques directos a la postura provida. No podemos pensar que son ajenos al tema. Lo saben y conocen los argumentos mejor que nosotros, recordemos que pasan más del doble del tiempo en el internet de lo que pasa un adulto.

Como educadores y padres no podemos dejar de enseñar la verdad, el fundamento humano y espiritual que deben de ser la base para que formen sus propios juicios, debemos dar información que contrarreste lo que reciben en la palma de la mano por medio de su celular.

Para llegar a ellos más fácilmente nos podemos apoyar en videos o testimonios, ya que estimulan su razonamiento, por ejemplo, el testimonio de Sara Winter o las noticias de abortos que aparecen en los diarios, son buenos ejemplos de actividades de discusión padres-hijos, estas les muestran lo que ocurre en el mundo, los pone en otro contexto y hará que formen su criterio.

Hay que valernos de la rebeldía de nuestros jóvenes, encauzándola y formándoles adecuadamente para que sean verdaderos influencers del bien.

Los padres de familia cuentan con el apoyo de los profesores y asesores en cada uno de los Colegios APDE para elaborar planes de acción que favorezca la adecuada orientación y formación de cada uno de sus hijos.

¿Cómo puedo saber si mi hijo es víctima de bullying?

Muchos padres de familia esperan que sus hijos les cuenten lo que han hecho en el Colegio, desde lo cotidiano hasta lo extraordinario. En muchos casos los chicos pueden tener la confianza de contar esos detalles, pero en contraste, encontramos a muchos que prefieren no contar nada e incluso muestran enojo cuando se les pregunta sobre lo realizado en un día normal de Colegio. En este último caso, es mucho más complejo enterarnos si nuestro hijo es víctima de Bullying.

El acoso escolar debe entenderse como una conducta agresiva que puede ser física, verbal, relacional o cibernética en contra de otra persona más débil o que tiene alguna característica diferente a los demás. Podemos encontrarnos con dos tipos de víctimas de Bullying: la víctima pasiva (niño reservado) y la víctima provocadora (le gusta llamar la atención). Ambas son víctimas y si bien la segunda puede dar lugar a pensar “… él mismo se lo buscó…” sigue siendo víctima.

La mayoría de estas víctimas son individualizadas por algunas características que los hace diferentes del grupo, como el peso, tamaño, color de piel, alguna discapacidad, uso de anteojos o incluso su bajo rendimiento académico. Es preciso identificar los principales indicadores del acoso escolar, siendo uno de los más frecuentes la repentina falta de deseo de regresar al Colegio o bien comenzarse a sentir incómodo con sus compañeros y profesores.

Otra señal son los cambios en el comportamiento, los cuales en mayor número, son tendencias hacia la agresividad incluso contra sus propios hermanos. También es probable que comience a tener bajo rendimiento académico y un rechazo hacia el Colegio y todas las actividades que antes le gustaba realizar. En caso de ser víctima de una conducta agresiva física, el niño puede llegar a casa con la ropa o materiales dañados o bien que constantemente se le “pierdan” los objetos en el Colegio.

En los últimos años ha proliferado el Bullying cibernético y es aquel que se da utilizando medios digitales como redes sociales en las cuales se envían fotografías, memes, vídeos, etc. con la intención de intimidar a la víctima. En este sentido, muchos niños y jóvenes pueden comenzar a cambiar de amistades o mostrar rechazo al grupo de amigos con los cuales se ha relacionado antes. Una señal en este tipo de acoso es el borrar constantemente historiales de navegación y señales de ansiedad como morderse las uñas, rascarse la cara o rechazar de forma repentina los medios tecnológicos.

Para Colegios APDE, la labor del asesor educativo es fundamental para que cada alumno cuente con el apoyo necesario para no estar en cualquiera de los dos casos: el chico reservado o aquel que busca llamar la atención.

¿Cómo ayudo a mi hijo a escoger la universidad?

Una de las tareas más importantes de los padres en la educación de los hijos, desde tempranas edades, es enseñarles a que se planteen objetivos y trabajen por alcanzar sus metas; de esta manera, les forman en la capacidad de tener una visión a futuro y como consecuencia, que puedan así trazarse un proyecto de vida.

Como parte de ese proyecto de vida, apoyarles a escoger una carrera universitaria y su futura casa de estudios funcionaría más o menos bajo la misma premisa. El primer paso consistiría en definir las opciones académicas de interés, que cada hijo conozca sus propias habilidades y las necesarias para una carrera es un paso muy importante, una prueba de orientación vocacional puede ser un buen elemento de apoyo.

En Colegios APDE se apoya a cada una de las familias para que los alumnos cuenten con la mejor orientación y apoyo con su asesor educativo y las distintas coordinaciones.

¡Recuerden! Los hijos no deben dejarse llevar únicamente porque el nombre de la carrera suena bonito o porque sus compañeros de clase lo van a estudiar, debe ser una carrera que realmente le apasione.

Una vez definida la carrera, el segundo paso consistiría en elegir la casa de estudios. Para ello los padres pueden apoyarles evaluando con ellos ciertos aspectos básicos: El plan de estudios, aunque varias universidades ofrezcan la misma carrera, deben evaluar bien la orientación y enfoque de cada casa de estudios:

  • Perfil de egreso y convenios con otras universidades: tener claro las competencias que desarrolla la carrera y campos de trabajo. Conocer los convenios que se tengan dará opción a evaluar el poder continuar especializaciones o hacer pasantías en el extranjero.
  • Prestigio y profesorado: siempre es importante evaluar cómo está posicionada la universidad tanto local como internacionalmente. No menos importante es conocer las acreditaciones del cuerpo docente y asegurarse que estén calificados para desempeñarse en las diferentes áreas.
  • Instalaciones y servicios complementarios: evaluar si cuentan con laboratorios, áreas para desempeñarse en los roles prácticos, ubicación y accesos. esto ayudará sobre todo a la movilización de los hijos desde casa.

“El hombre es un ser dirigido a metas” evaluar estos aspectos ayudará a los hijos a escoger una carrera y la universidad que aporte positivamente a su proyecto de vida.

Bruzonne, Daniele. Pedagogía de las alturas, Logoterapia y educación.

La mascota de mi hijo murió ¿Qué debo hacer?

Si bien es imposible evitarles el sufrimiento que esto implica, se pueden poner en práctica una serie de consejos para ayudar a los hijos a afrontar el dolor y entender lo que ha ocurrido; ya que en muchas ocasiones éste es el primer contacto que el niño tendrá con la muerte de un ser importante y querido para él. En cualquier caso, estos consejos son adecuados para todas las edades.

  1. No mentir Intentando minimizar el dolor por la muerte del animal, muchos padres se inventan historias como que «se ha escapado», «se ha ido al campo con su familia», «se ha marchado de viaje», …Pero estas excusas pueden alargar el dolor al mantener la esperanza de que el animal volverá algún día. Y si el niño descubre a sus padres en una mentira, perderá confianza en ellos.
  2. Hablarle a su nivel. Hablar a un niño sobre la muerte no es fácil, y depende de su edad, pero es la ocasión para hablar sobre la temporalidad de los seres vivos. Es importante emplear un lenguaje claro y comprensible, evitando expresiones que puedan confundirle, como «se ha quedado dormido».
  3. Cerrar el ciclo. Se trata de celebrar una pequeña reunión familiar, a modo de ceremonia, así el niño sentirá que no está solo y que la ayuda de su familia es importante para afrontar las situaciones difíciles. Puede ser un dibujo, una figura de plastilina, una reproducción fácil y casera de la mascota, o cualquier manualidad que se pueda hacer en grupo y lleve un rato terminarla.
  4. Recordar los buenos momentos vividos junto a la mascota. Recordar las anécdotas, los ratos que pasaron juntos o aquella escena divertida protagonizada por la mascota no solo es una bonita forma de recordarle, sino de ayudar al niño a enfocarse en algo positivo.
  5. No tratar de cubrir la ausencia con otro animal. El niño necesita un tiempo para asimilar que su compañero de juegos ya no volverá; y este tiempo puede variar de una persona a otra. La llegada de otro animal a la familia antes de que el niño haya completado su duelo puede ser contraproducente, e incluso podría provocar un rechazo al animal por parte del niño.